Técnica de pesca cada vez más practicada, el slow jigging ha mostrado su eficacia en situaciones en que los peces se muestran menos activos. También la menor exigencia física impuesta al pescador favorece el éxito que esta técnica de pesca conoce actualmente.

 

 

José Rodrigues nos cuenta que, en acción de pesca y al tratarse de pesca desde barca, el mantenimiento y control de la embarcación sobre el spot, compensando la deriva provocada por el viento, la corriente y las olas, son determinantes. La competencia y la experiencia del piloto o del skyper son la clave del éxito. Mantener la verticalidad es pues muy importante, haciéndose aún más relevante cuanto más profundo pesquemos.

 

 

Detectar los peces en el jig es relativamente fácil hasta cerca de 100 metros de profundidad, hasta 200 todavía se puede sentir, pero más allá de los 300 a 400 metros la realidad es otra. Dependiendo de los peces, con el besugo por ejemplo se sienten toques, con otros como el pez espada se siente solamente más peso.

 

 

Para pescar a gran profundidad, utilizamos líneas finas, PE #2.0 a #2.5. Los trenzados de 4 o de 8 hebras, merecen algunas consideraciones. Cuando tenemos de 300 a 400 metros de hilo fuera del carrete, se plantean cuestiones de hidrodinámica. El efecto de la corriente de agua sobre el trenzado perturba la acción de pesca. En este aspecto, el trenzado más rugoso (x4) parece más adecuado, pues el agua lo arrastra menos, precisamente por su rugosidad (efecto similar a la superficie de la pelota de golf).

 

 

 

En cuanto a la capacidad de los carretes, la cantidad de línea que almacenamos en la bobina debe adecuarse a la profundidad a la que vamos a pescar. Un carrete con 600 m de PE #2 puede no ser demasiado.

 

 

El diámetro del terminal de fluorocarbono debe estar entre 0,50 y 0,60 mm, manteniendo aproximadas las resistencias entre el trenzado y el terminal. La longitud del terminal no debe, en principio, ir más allá de las 3 brazas. Se observa que el monofilamento es un elemento muy elástico cuando se somete a tracción, por lo que a gran profundidad el efecto de su estiramiento aumenta la dificultad de percepción de lo que pasa con el jig.

 

 

En las Azores pescamos con mareas de gran amplitud, luna llena, viento fuerte de intensidad superior a las previsiones… gran mérito el del piloto Diogo Paiva de Azores Fishing, que consiguió darnos las mejores condiciones de pesca, manteniendo el barco en la vertical de los spots, minimizando las adversidades meteorológicas.

 

T&F: JR&DP

 

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J-BRAID X 4

 

J-BRAID X 8