La primavera ya ha llegado, con el aumento de las temperaturas y unos días soleados que conforme avanza la sesión se hacen más habituales.

 

Este cambio repentino tiene el efecto de despertar a nuestros amigos de bigotes grandes, cuyo comportamiento evoluciona con las estaciones. Lo hemos podido comprobar en el transcurso de nuestro último viaje de pesca, a la lucioperca en vertical en el lago St. Geniez d'Olt, al norte del departamento de Aveyron.

 

 

Después de una mañana fallida a la luciperca, veo en la pantalla de mi ecosonda imágenes que no me dejan ninguna duda: los siluros han salido. Unos grandes ecos siguen la barca durante varias decenas de metros… son desde luego nuestros amigos. ¡El siluro está de vuelta!

 

Reemplazo mi D’Fin de 4 pulgadas montado sobre una cabeza plomada de 10 gramos por un Pelagic Shad de 14 cm por una cabeza plomada de 30 g para poder aumentar mi velocidad de tracción al tiempo que dejo caer el señuelo 2 o 3 metros. El resultado es inmediato, ¡tres toques en media hora!

 

 

Primero, un pequeño siluro que se desclava justo en el momento de subirlo a la barca, luego un pez muy grande que nos arrastra más de 300 metros antes de ir a plantarse en un árbol sumergido, fin de carrera, y terminar con un último pez de alrededor de un metro.